La situación en España

En España los primeros datos proceden de los trabajos del naturalista Jesús Garzón, cuando encuentra varios cadáveres de águilas imperiales ibéricas (Aquila adalberti) en el Parque Nacional de Doñana. Desde entonces y hasta ahora, la interacción con las líneas eléctricas se ha revelado como una de las principales causas de mortalidad de la avifauna española.

Pero no sólo es que las especies amenazadas se vean afectadas por la interacción con tendidos eléctricos, sino que además supone una causa fundamental de su estado de conservación. En total figura como una de las principales causas de amenaza para 24 especies de aves amenazadas, de acuerdo al Libro Rojo de las Aves de España. El caso es especialmente relevante para algunas de las aves más amenazadas y raras. Así, para el águila imperial ibérica, Aquila adalberti, el águila más amenazada del planeta y especie exclusiva de la Península Ibérica, representa la principal causa de mortalidad, con más del 50% de las muertes conocidas entre 1995 y 2005, aunque posteriormente ha seguido causando importantes bajas. Es también la principal causa de mortalidad para el águila perdicera, Aquila fasciata, para la que representa el 50% de las muertes. Y supone mortalidades anuales de hasta el 25% de la población de especies endémicas como la avutarda hubara canaria, Chlamydotis undulada fuerteventurae.

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